lunes, 10 de noviembre de 2014

Preámbulo

Bien, ¿qué me impulsa a escribir esto?supongo que el primer deseo sería ayudar o al menos hacer comprender a cualquier persona que esté en una situación medianamente similar a la mía que si yo he conseguido sobrevivir (en todos los aspectos y situaciones de esa palabra) él o ella también podrá, (ojo no he dicho seguir adelante, he dicho sobrevivir, para seguir adelante aún me quedan muchas batallas que librar) pero me reconforta el hecho de que poco a poco recupero algo fundamental en cualquier vida humana... la ilusión (aunque suene cursi). Seguramente, muchas veces me desvíe del tema fundamental porque escribo sobre la marcha y pierdo el hilo. ah sí, ya me acuerdo, otra de las razones de porque escribo es por el placer que experimento al escribir con ordenador y no es sólo por amor a la literatura, es porque antiguamente, y como primer recuerdo familiar que escribo, una de mis aficiones y mejores momentos que pasaba en casa de mis abuelos era cuando, tras una hora y media de ruegos, alabanzas, petición escrita y formal, sellada por el ministerio del interior, rezar a la virgen del Carmen y por deferencia personal del presidente del gobierno, mi abuelo accedía con su humor característico y "cierta"(que cachondo soy, vaya eufemismo) reticencia a dejarme su máquina de escribir para que yo me adentrara en historias de vampiros y fantasmas y las plasmara en papel. Ese teclear tan duro ha hecho que cuando escribí por primera vez en un ordenador con sus teclas tan suaves casi viera el paraíso.¿veis, el tema fundamental debería ser sobre la obesidad mórbida, la operación, el postoperatorio, y sobre todo, mi experiencia personal y estoy escribiendo sobre mi amor a la escritura, soy un hombre disperso (coño o incluso dispersado a veces).

Bien, me presentaré, me llamo Carlos Javier oriundo de Madrid capital, 31 años de soledad me contemplan, con obesidad más bien severa desde siempre que recuerdo, desde pequeño. Uno de los mayores errores que he podido cometer (y he cometido cientos de miles) fue que nunca me preocupé mucho de ir a médicos cuando uno ya es mayor de edad y se le presupone cierta madurez e inteligencia (demasiada presunción), me arrepiento mucho, y esto es en serio, de no haber ido previamente al endocrino y poder haberme operado mucho antes del 2013 (Ups, sí, la fecha clave, mi segundo cumpleaños, mi renacer de las cenizas fue el 18-12-2013 pero eso ya lo contaré más adelante). Bien, como iba diciendo, el asunto de no haber ido antes a los médicos, me amparé en la gilipollez extrema de tópicos como que "yo no voy al médico a no ser que me esté muriendo" "soy el más macho y demás gilipolleces" quizás por seguir la ideología familiar de los López de no ver a los médicos ni en pintura, por esa estúpida afirmación de que los médicos no te ayudan y demás, ojalá hubiera ido mucho antes, quizás con 21 años o 22 años, me habría ahorrado tantos disgustos y lo más importante habría perdido kilos mucho antes con lo que eso conlleva...

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